Mª Socorro Etxarte, 90 años, madre de Txuma Altable, vecino del barrio encarcelado en Castellón (488kms). Desde abril de 2015 tiene diagnosticado un nivel de dependencia elevado, es decir, necesita ayuda para todo, no puede valerse por si misma. Su marido Emilio, de 93 años, nos ha ayudado con la entrevista.
¿Crees
que es compatible tu estado de salud y que tu hijo Txuma este encarcelado en
Castellón a 488kms?
Mª
Socorro-Emilio: ¡Por supuesto que no! Este año ya no he podido hacer ni una
sola visita porque no puedo, me es imposible viajar hasta Castellón, y el año
pasado sólo hice 2 o 3 visitas, haciendo unos esfuerzos extraordinarios. Y esta
situación a mejor no va a ir, ya que es irreversible el estado de salud que
tengo.
¿Y por
qué no has podido hacer visita este año?
MS-E:
¡Buf! Porque ya no puedo. No puedo ir en avión, no puedo ir en tren, no puedo
ir en coche,... son muchas horas y muchos trayectos los que tengo que hacer, y
no puedo estar en posturas determinadas durante mucho tiempo. El año pasado ya
fui, y me supuso un esfuerzo extraordinario, porque al final sin ir a visitar a
tu hijo no te quieres quedar y haces lo imposible por poder seguir visitándolo.
Pero este año ya no puedo, me es físicamente imposible.
La
legislación dice que los presos deben estar cerca de sus familias. ¿Por qué
crees que Txuma no está en Iruñea?
MS-E:
Por venganza, por hacer todo el mal posible, sobre todo al entorno del preso, a
familiares y amigos. Como vamos a ir a visitarles donde y como sea, nos quieren
castigar para que no vayamos, ponernos todo tipo de dificultades para que
perdamos la relación. Es un ejemplo más del tratamiento diferenciado que
reciben en comparación con los presos sociales. Imagínate como afecta esto
psicológicamente a una madre que ve que ya no puede ver a su hijo. Es una
tortura psicológica, tanto para mí como para Txuma, y lo utilizan como chantaje
contra el preso.
Me
gustaría añadir que en esta situación, una parte de las asociaciones de víctimas
del terrorismo tienen mucho que ver, porque ejercen mucho peso sobre los
políticos y los jueces, y no buscan justicia, sino venganza. Nosotros lo que
pedimos es justicia y que acaben con el tratamiento diferenciado que les
aplican.