Madrid (430km), Asturias
(460km), Cádiz (1100km), Logroño (98km). El vecino del barrio Santi
Aragón, así
como sus familiares y personas allegadas llevan 15 años de sufrimiento ligados
a la dispersión.
Santi fue detenido en
2001, comenzando un largo período de vulneración de derechos, situación que a
día de hoy todavía se mantiene.
El 23 de agosto es
detenido por la Ertzaintza y declarará ante el juez tras pasar 5 días
incomunicado bajo el amparo de la Ley antiterrorista. Esta situación provocará
que Santi denuncie ante el juez haber recibidos torturas, tanto físicas como
psíquicas. En estos primeros días su familia va a conocer lo que
desgraciadamente se irá repitiendo a lo largo de los años, la inversión de
tiempo y esfuerzo que tendrán que realizar para mantener relación con su hijo,
con su hermano, con su primo, con su amigo, con Santi. El día que paso ante el
juez se le comunicó a la familia que podía verle, pasadas dos horas esperando con nervios y situaciones
estresantes, 2 familiares pudieron verle 10 minutos.
Tras el ingreso en
prisión decretado por el juez lo trasladan a la prisión de Soto del Real, donde
debería cumplir 3 años y 4 meses por una causa anterior llena de irregularidades,
con cambio de acusaciones y versiones durante el procedimiento. La prisión de
Soto del Real esta situada en Madrid, a 430 kilómetros de la Txantrea. La
maquinaria de la dispersión y todo lo que esta conlleva se han puesto en
marcha.
Durante los primeros
meses dispersado en Madrid, los amigos no tenían la opción de visitarlo, por lo
que la familia se vio obligada a cubrir todas las visitas. Tras seis meses en
esta situación le son concedidas las primeras visitas con amigos. A finales de
2002 lo trasladan a la prisión de Villabona, situada en Asturias a 460
kilómetros de casa. Antes de este traslado tuvo varios desplazamientos por
distintos motivos, 18 días de un lado a otro para 20 minutos de diligencias.
Tres semanas sin contacto con sus familiares y allegados. La dispersión no
cesa, en años posteriores vendrían los traslados a Puerto III, cárcel situada a
1050 kilómetros de casa, y Logroño, 98 kilómetros, prisión en la que se
encuentra actualmente.
En abril de 2012 Santi y
su pareja contraen matrimonio en los juzgados de Logroño, y un año mas tarde,
febrero de 2013, nacerá su hijo. Con escasos meses se ve obligado a realizar
junto a su madre los 200 kilómetros que le separan de su aita.
Durante estos 15 años
Santi ha sufrido aislamiento, ha realizado huelgas de hambre reivindicando sus
derechos, ha perdido visitas en base a no se sabe que, le han sido intervenidas
cartas y llamadas, ha tenido problemas para llevar adelante sus estudios, etc.
Durante estos 15 años, Santi, al igual que su familia y allegados han sufrido y
sufren la dispersión. Son 15 años los que Santi lleva lejos de la Txantrea,
lejos de casa.