2016/05/20

Carta del vecino del barrio Mikel Izpura

El vecino del barrio Mikel Izpura fue detenido en el año 2000 en México tras permanecer huido durante varios años. Enseguida lo extraditaron a España donde permanece encarcelado desde entonces. En estos años ha estado siempre dispersado y ha conocido las cárceles de Aranjuez y Soto del Real (Madrid), Badajoz y Murcia, donde actualmente se encuentra.


"Aupa lagunak:

Aunque con retraso aquí os mando un comentario sobre algunas cuestiones de interés, espero que mis palabras resulten más apropiadas que otras expresadas anteriormente y que puedan responder a vuestras expectativas.

Según las leyes españolas, los únicos derechos que pierde el preso son el de la libertad y los que estan concernidos por la condena, pero cuando el último mono vestido de carcelero tiene capacidad para imponer una orden o una medida absurda y autoritaria los derechos sólo se sostienen sobre el papel. No existen derechos cuandoestos son constantemente puestos en cuestión. Derechos especialmente protegidos como el de las comunicaciones, el derecho a desarrollar estudios o el derecho a la atención médica, se ven una y otra vez comprometidos por la última ocurrencia del carcelero a la hora de su aplicación, ya sea poniendo un horario afuncional, una cantidad de tiempo ridícula, unas condiciones impracticables o la simple negativa. La carcel lo permite, es un lugar opaco, lejos de las miradas y del control los actos más inconfesables quedan ocultos como desaparecen a la vista las camas con correas para inmovilizar a los apaleados que, aún siendo el mueble comun a todas las cárceles, ninguna inspección es capaz de encontrar.

Cuando los derechos son vulnerados por los carceleros siempre existe la posibilidad de recurrir ante el Juez de Vigilancia Penitenciaria quien por ley o sobre el papel tiene la función de proteger al preso frente a los abusos y la arbitrariedad de la administración, pero en caso de resolución favorable la carcel siempre cuenta con la posibilidad de modelar la disposición de la misma forma que adapta con su criterio el asunto de los derechos y en última instancia, puede extraviar la decisión del Juez en el fondo de un cajón.

Pero no nos engañemos, Justicia y española es un oximorón, un imposible, de otra forma los mismos Jueces de Vigilancia no hubieran permitido la torticera puesta en escena de lo que se conoce como Doctrina Parot o la misma dispersión porque son contrarios a principios tan elementales como el derecho a la libertad y a la igualdad.

En la calle, al igual que en la carcel, la legalidad, el estado de derecho y los derechos constitucionales tan mamidos por políticos y tertulianos han acabado reducidos a la justicia penal para la disidencia y la protección de la propiedad privada. Los derechos en su integridad no parecen interesar a nadie, han sido barridos en las comisarías y también en las calles, no queda nada sin manipular por la tortura o por leyes liberticidas ya sean derechos relacionados con la integridad personal, derechos políticos, civiles, de manifestación, de opinión o de expresión, sólo encontramos pedazos como de un jarrón roto.

Nos hemos acostumbrado a una realidad esquizofrénica en la que por ejemplo el derecho a la vivienda y el derecho al trabajo o a una vida digna sólo se soportan sobre el papel pero no se reflejan en nuestra realidad y lo mismo habría que decir de la igualdad de derechos hombres-mujeres: en pleno siglo XXI tener que insistir en a igual trabajo igual salario parece una mala broma que no exime de responsabilidad a los mismos sindicatos.

Nos presentan como dentro de la normalidad una situación que no lo es, los derechos deben ser efectivos e incuestionables si es que son derechos y si queremos alcanzar un status de ciudadanos libres y respetados también por aquellos que gestionan el poder. Por esta razón quizás ha llegado el momento de que todos asumamos nuestra propia responsabilidad a la hora de ejercer nuestra soberanía como forma de cambiar esta realidad que nos degrada.

Independientemente de que planteemos la independencia como forma de superación de esta realidad o que propugnemos otras alternativas es hora de implicarse si queremos ser personas libres.

Desde la carcel de Murcia...

...osasuna eta askatasuna

Mikel Izpura
"