Tres columnas humanas recorrieron diferentes calles del barrio para acabar en la Plaza Txantrea, donde unas 500 personas reclamaron “ que los queremos aquí, en la Txantrea”.
Por
muchas razones, no a la dispersión. Baietz Txantreara ekarri!. Bajo este lema
se desarrolló la original movilización que el pasado 16 de abril tuvo lugar en
el barrio. Se inició desde las plazas Arriurdiñeta, Ezkaba y Euskera para
acabar en la Plaza Txantrea.
Cada una
de las plazas representaba la lejanía a la que se encuentran los presos del
EPPK del barrio y en cada plaza una celda simulaba las cárceles en las que se
encuentran. La Plaza Txantrea representaba el barrio, “ que es donde los
queremos”, afirmaba uno de los organizadores.
En la
Plaza Arriurdiñeta decenas de personas
esperaban para traer al barrio a Enrike (París), Joseba (París), Iñaki
(Toledo), Joseba (Cádiz) y Txuma (Castellón). En la Plaza Ezkaba decenas de personas
esperaban para hacer lo mismo con Xabi (Córdoba), Patxi (Huelva) y Alberto
(Almería). Y en la Plaza Euskera lo mismo con Mikel (Murcia), Iñaki (Jaén) y
Santi (Logroño).
Las tres
columnas partieron hacia la Plaza Txantrea pasando de mano en mano a los presos
del barrio “para, con las manos, la labor de cada una y cada uno podamos
traerlos al barrio”, nos comentaba uno de los organizadores.
Las tres
columnas se unieron en la Plaza Txantrea donde el Puente de la Magdalena les
esperaba rodeado por los mojones con los kilómetros a los que se encuentran los
presos del EPPK del barrio. Los familiares encabezaron cada columna y se
colocaron detras de cada mojón. Un familiar tomo la palabra. “Muchos son los kilómetros que os separan del barrio,
dispersados en los estados español y francés, a pesar de que ninguna ley lo
permite. Muchas son las horas, la tensión, el nerviosismo, que vivís y vivimos,
para poder mantener una relación familiar o afectiva digna y contínua, a pesar
de que la legislación dice que tenéis
que cumplir condena cerca de vuestro lugar de origen. Muchos los costes
personales y económicos que soportáis y soportamos por el amor y la amistad que
nos une. Pero los hemos ido superando gracias a la solidaridad, apoyo y ayuda
que hemos recibido de los y las vecinas del barrio, que han comprendido que hay
muchísimas mas razones para acabar con la dispersión que para mantenerla”. Tras
agradecer el apoyo recibido, dio paso a diferentes organismos y personas del
barrio que tras exponer su razón contra la dispersión, fueron quitando los once
mojones.
