A finales de marzo Patxi Ruiz comenzó a sentirse mal, teniendo problemas para
respirar y con una fuerte tos. Ante
estos síntomas
desde la prisión le
suministraron paracetamol, como hacen la mayoría de las veces ante estas situaciones, sin
tener en cuenta las necesidades reales de la persona presa, sin hacerle una
revisión digna y correcta. Durante varios días continuo con estos síntomas y viendo la gravedad de la situación decidieron ingresarle, ya que no podía
respirar y no podía comer.
El miércoles 30 de marzo a la noche, la
asistenta social de la cárcel llamó a la familia para avisarles que Patxi había
sido ingresado en el hospital, pero sin decirles cual era la razón del ingreso,
porque no podía. La familia llamó a la cárcel para saber porque había sido
ingresado. En esta llamada no les dijeron nada, y les dieron un teléfono al que
llamar. Llamaron a ese teléfono, y ahí tampoco les dijeron nada, argumentando
que no podían saber si era la madre la que llamaba o cualquier otra persona.
Les dieron otro teléfono. Este nuevo teléfono era el de la policía, que tampoco
les dijeron nada, y les dieron otro teléfono. Llamaron a este teléfono, que era
el de la planta del hospital en el que Patxi estaba ingresado, una planta
exclusiva para las personas que se encuentran presas. En este teléfono lo único
que les dicen es que Patxi está ingresado y muy mal, que le están administrando
antibióticos por vena pero no les dicen que tiene. Finalmente consiguen saber que
le pasa a Patxi y como y donde se encuentra tras llamar la abogada de Patxi, a
la que sí le dicen que le pasa: Patxi ha sido ingresado con neumonía, tiene
antibiótico por vena, suero por vena porque no puede comer y oxigeno las 24
horas del día porque no puede respirar y esta muy débil.
Esta información la
conocen el jueves. Ante la situación de Patxi y que el fin de
semana tenían visita la madre y el hermano, deciden llamar a la cárcel para
saber si podrán hacer la visita en el hospital. Les dicen que si, solo una
visita de 40 minutos en el hospital. Ya de camino a la visita, les dicen que
tendrán 2 visitas de 20 minutos. El viernes, al llegar al hospital, les dicen
que solo van a tener 2 visitas de 10 minutos, y que madre y hermano tienen que
entrar separados. Finalmente consiguen tener 2 visitas de 10 minutos el viernes
y otras dos visitas de 10 minutos el sábado, entrando separados. Por lo tanto
20 minutos la madre y 20 minutos el hermano. En el hospital, no reciben ningún
tipo de información de la situación de Patxi por parte de los médicos del
hospital. Tras realizar la visita del sábado y sin información de la situación
de Patxi, se vuelven a Iruñea desde
Huelva, a más de 1000 kms, donde Patxi se encuentra ingresado.
El domingo no tienen ningún tipo de noticias,
por un lado porque desde el hospital no les dicen nada y, por otro, porque
Patxi no puede llamar a casa, ya que tiene las llamadas intervenidas y en el
hospital no se le pueden grabar.
El lunes la familia vuelve a llamar para
interesarse por la situación de Patxi. No les dicen nada y les dan un teléfono.
En ese teléfono no les dicen nada y les dan otro teléfono. En ese teléfono no
les dicen nada y les dan otro teléfono. Este teléfono es de la policía, que
tampoco les dicen nada y les dan otro teléfono. En este teléfono tampoco les
dicen nada y les dan otro teléfono. Este teléfono es el de la planta del
hospital, que tampoco les dicen nada y les dan otro teléfono, que parece ser el
del medico. De 13:00 a 14:00 están todo el rato llamando a ese teléfono, hasta
que finalmente cogen y les den una información escasa:"Patxi esta mejor, le han
hecho una radiografía y esta bien, el antibiótico se lo dan por vía oral y no
por vena, y en 2 días volverá a la cárcel". La madre, sorprendida ante la
inmediatez que van a llevar a Patxi de nuevo a la cárcel, le dice al medico si
no es un poco pronto, a lo que el médico contesta “es lo que hay”.
El martes a la mañana, llaman a la cárcel para solicitar la
visita para el fin de semana, y en la cárcel les dicen que Patxi, desde ayer
(lunes) esta en la enfermería de la cárcel.
Sin embargo, tras la llamada de un médico de
confianza de la familia al hospital a la tarde, en el hospital le dicen que
Patxi sigue ingresado en el hospital.
Además, el padre de Patxi, que padece una
enfermedad crónica, tuvo que ser ingresado en estas mismas fechas, el jueves 31
de marzo, a causa de la enfermedad que padece.
Cabe recordar que Patxi se encuentra preso en
Huelva a más de
1000 kilómetros
de casa, lo que hace que la indefensión de la familia
se agrave en estos casos, tanto para lograr una asistencia sanitaria digna y
correcta como para poder realizar visitas o recibir información.
